Cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer

cambio-de-mentalidad-1Si hay algo en lo que no parece haber discrepancias es que el mundo ha cambiado con la crisis, las reglas son distintas y el escenario es bastante diferente.

Pero eso, que no debería sorprendernos, porque evolucionar y progresar debería ser algo consustancial al ser humano, produce una cierta parálisis y desorientación en las personas, pues no saben cómo enfrentarse a la nueva situación. Fundamentalmente, porque quieren seguir funcionando con elementos y herramientas del pasado que ya no son válidas, tal y como se aplicaban con anterioridad.

En la actualidad, las certezas han desaparecido, aunque en realidad nunca existieron, y es necesario entender que lo que se añora y se reclama con insistencia para que nos sea reintegrado, no va a volver. Desde el punto de vista de la gestión de personas en las organizaciones, pueden observarse algunos aspectos deficitarios primordiales, aunque voy a centrarme en dos de ellos.

El primero, es el déficit educacional. En la actualidad, siempre con las oportunas excepciones, se sigue enseñando conforme a las pautas de unas leyes educativas con una fuerte carga ideológica, que, cada vez que se produce un cambio en el Gobierno, se modifican para adaptarlas a su visión particular. Por otra parte, el profesorado continúa utilizando métodos que no van a proporcionar al alumnado la preparación adecuada que precisarán cuando den el salto al mundo laboral, ya que se deja de lado el aprendizaje de habilidades y competencias que les serán absolutamente necesarias. Se pone el foco en la adquisición de conocimientos, en proporcionar mucha información, en parte también, porque eso es lo que en su momento asimilaron. Y además se hace de manera unidireccional, trasladándose desde quien lo sabe hacia quienes aprenden. Es preciso poner el dedo en la llaga en esos aspectos y propagar la implicación y la participación del alumnado, favorecer el desarrollo de la inteligencia emocional, arrumbar las clases magistrales para ocasiones excepcionales, fomentar el espíritu crítico y hacer del trabajo colaborativo el modus operandi habitual, entre otros.

bibliotecaAhora bien, no nos engañemos, eso es complicado de llevar a la práctica si no se dan los pasos precisos para que se haga. Por ejemplo, es incongruente pedirle a personas que en su momento obtuvieron un puesto de trabajo cuasi vitalicio, tras superar un examen y que no están sometidas a evaluaciones periódicas ni se les fijan objetivos y metas a conseguir, que innoven en sus métodos, si nadie, entiéndase Ministerios o los Organismos Autonómicos equivalentes, se encarga de proporcionarles nuevas herramientas y que conquisten nuevas destrezas para ponerlas en práctica. Debería ser lo natural, que en todos los centros de enseñanza existieran pizarras digitales conectadas a Internet; que los libros de texto y los cuadernos fuesen también reemplazados por versiones tecnológicas; que la enseñanza sea bilingüe, pero resulta que quienes deben proporcionarla no poseen el dominio de otra lengua… y así podríamos poner en cuestión más cosas.

Lo anterior, nos lleva al segundo aspecto que sería el cambio de mentalidad, en el sentido de que en las empresas, ya sean grandes o pequeñas (siempre con las oportunas excepciones), continúa replicándose el modelo de la revolución industrial en el cual unos dirigen y otros obedecen. Predomina la mentalidad de proletario, aquella en la que la concepción de que se va a ser explotado por el patrón exige unas actitudes de confrontación que palíen esa voracidad explotadora. Paradójicamente, la doctrina del proletariado abogaba por la internacionalización de los oprimidos para revertir los efectos del capitalismo, pero resulta que la globalización se ha realizado por parte de las empresas, es decir del capital.

Es preciso que las personas en las empresas tengan mentalidad de propietario, ya que son ellas quienes tienen el conocimiento. Su actitud debe ser la de proporcionar lo mejor de ellas mismas, de servicio incondicional, para que la empresa prospere. Y eso debe promoverse desde las direcciones, con la introducción de herramientas de gestión en las que se marque el qué se quiere conseguir y por qué, pero dejando el cómo a criterio de quienes deben hacerlo posible, lógicamente con los seguimientos adecuados.

Es una labor ardua y nada sencilla, porque hay que luchar contra molinos de viento, firmemente anclados en las personas bajo la forma de creencias y valores, aunque las dificultades deben suponer un acicate para conseguirlo. Sólo es cuestión de ponerse manos a la obra y hacerlo realidad.

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Acerca de Miguel Ángel Ortiz Martínez

Graduado Social Diplomado. Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos. Desde siempre me ha gustado escribir y asumo este reto con la ilusión de poder colaborar en la divulgación de aspectos de la gestión de personas, porque sin ellas no existiría ninguna empresa . Tengo la confianza de que podré satisfacer estas expectativas y, sobre todo, las vuestras.
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2 respuestas a Cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer

  1. Viviana dijo:

    Excelente articulo que da una vision global de algunas de las empresas y su estructura.

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